Sacar un crédito para tapar otro puede ser un salvavidas o el inicio de una pesadilla financiera. En un contexto donde los préstamos fáciles de las billeteras virtuales dispararon la morosidad, consolidar deudas en los bancos tradicionales vuelve a ser una opción de rescate, pero hay que saber leer la letra chica.
Según la economista Elena Alonso, el error más común es guiarse por la Tasa Nominal Anual (TNA) y obviar el Costo Financiero Total (CFT), que es el porcentaje real que terminarás pagando.
La especialista recomienda frenar la pelota, sentarse a hacer cuentas y respetar una regla de oro: la nueva cuota nunca debe superar el 30% de tus ingresos. Además, advirtió sobre el riesgo de atarse a un crédito a cinco años con tasas fijas altas, justo cuando las proyecciones indican una baja en la inflación. La clave, asegura, es no actuar por desesperación y exigir siempre una simulación clara de pagos.