El Gobierno nacional tomó la decisión estratégica de suspender el aumento del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDL) que estaba previsto para este mes. La medida, oficializada a través de la Secretaría de Energía, tiene como objetivo central frenar el traslado directo a los precios de surtidor y evitar un impacto mayor en el bolsillo de los consumidores en un contexto de alta sensibilidad inflacionaria.
Estrategia de gradualismo y control de precios
Esta determinación se apoya en la Ley 23.966, que rige la actualización trimestral de estos tributos fijos. Aunque la actual gestión heredó un fuerte atraso en las cargas impositivas, la hoja de ruta ha virado hacia un esquema de aumentos graduales desde mayo de 2024. La suspensión actual responde a la necesidad de amortiguar la suba internacional del petróleo, potenciada por los conflictos en Medio Oriente, que presiona los costos logísticos en todo el mundo.
Además, el Ejecutivo nacional impulsa una medida complementaria: elevar del 12% al 15% el corte de bioetanol (proveniente de caña de azúcar o maíz) en las naftas. Con esto, se busca no solo contener el valor de venta al público, sino también reducir las importaciones de combustible, que demandan aproximadamente 400 millones de dólares anuales. Si bien la medida rige para el mes de abril, especialistas advierten que el incremento impositivo no se elimina, sino que podría trasladarse a los meses de mayo o junio, dependiendo de la estabilidad de las variables macroeconómicas.