El mercado de telefonía móvil en Argentina atraviesa una tormenta perfecta donde la geopolítica y la economía local colisionan. Las tensiones en Medio Oriente han generado un efecto dominó que incrementó los costos de energía y logística, impactando directamente en las pizarras de las tiendas locales. Los fabricantes chinos ya aplican aumentos de entre el 40% y 50% en mercados emergentes, afectando principalmente a los segmentos de gama media y baja.
El auge del mercado ilegal y la falta de chips
Esta escalada de precios, sumada a la escasez de componentes críticos como memorias RAM y chips destinados a la IA, empujó a los consumidores hacia canales informales. Actualmente, uno de cada tres celulares que circulan en el país tiene origen ilegal. El contrabando ya representa el 45% del mercado en dólares, lo que equivale a más de 3,2 millones de equipos anuales que ingresan mayoritariamente desde Paraguay y Miami.
Durante el primer trimestre de 2026, el ingreso de dispositivos informales alcanzó los 50.000 equipos por semana. La brecha de precios es el principal incentivo: en modelos de alta gama, el ahorro en el mercado negro puede llegar al 40%. Mientras marcas como Samsung y Apple logran sostener sus envíos por su dominio en el sector premium, firmas como Xiaomi sufrieron caídas del 19%. Con un salario mínimo que ronda los USD 233, el acceso a la tecnología se vuelve una barrera social. Ante este escenario, especialistas sugieren que el financiamiento con tecnología embebida es la única vía para que los retailers mantengan la competitividad sin depender de subsidios estatales.