A pesar del fuerte impacto que los constantes aumentos de combustibles tienen en el bolsillo de los ciudadanos, la nafta súper en Argentina sigue siendo más barata que en los países vecinos. Un reciente informe de la consultora Montamat & Asociados encendió las alarmas del sector al revelar que el precio local se encuentra notablemente rezagado frente a la paridad de importación, ubicándose en un promedio de 1,14 dólares por litro frente a los valores regionales.
La brecha cambiaria y el precio real del combustible
La dinámica económica actual genera un escenario paradójico para los consumidores y las empresas refinadoras. Mientras que en Uruguay el litro de nafta súper roza los dos dólares y en Chile supera el dólar y medio, Argentina se consolida como uno de los mercados más económicos de Sudamérica para cargar el tanque, solo superada por los países con subsidios extremos. Esta brecha no solo fomenta el fenómeno del contrabando hormiga en las zonas fronterizas, sino que también presiona de manera directa a las petroleras locales.
Según los especialistas, la devaluación acumulada y la inflación mensual han neutralizado los últimos ajustes aplicados en los surtidores. Las empresas del sector advierten que existe un retraso cercano al 12% respecto a los valores internacionales necesarios para garantizar la sustentabilidad de la producción. Mientras los conductores locales perciben cada incremento como un golpe durísimo a su economía diaria, la realidad macroeconómica expone que la transición hacia precios completamente libres e internacionales todavía está lejos de alcanzar su techo definitivo en el surtidor local.