Un reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó al gobierno argentino implementar una profunda reforma fiscal. La propuesta central busca ampliar la base de recaudación incorporando a más trabajadores al Impuesto a las Ganancias y endureciendo las condiciones del Monotributo, en lo que significaría un aumento de la presión fiscal efectiva.
Los cambios propuestos para Ganancias y Monotributo
El organismo internacional advierte que el sistema actual es "complejo y altamente distorsivo". En cuanto a Ganancias, el FMI sugiere reducir drásticamente el piso actual para lograr que, al menos, el 20% de los trabajadores en relación de dependencia vuelvan a pagar el tributo, regresando a niveles similares a los de 2019. Esto permitiría recaudar un 0,4% adicional del PBI.
Actualmente, el piso del Impuesto a las Ganancias se ajusta de forma semestral por inflación, ubicándose por encima de los $2,3 millones de pesos brutos para trabajadores solteros sin hijos. Bajo este esquema vigente, el porcentaje de trabajadores formales que paga el tributo se mantiene en una porción minoritaria. La exigencia del FMI de que el 20% de los asalariados vuelva a tributar implicaría un congelamiento o una reducción drástica de estos pisos de exención, lo que empujaría a gran parte de la clase media a sufrir retenciones en sus recibos de sueldo.
Por otro lado, el Monotributo se encuentra en la mira. El reporte señala la urgencia de alinear las cuotas mensuales con el régimen general de trabajadores autónomos. El objetivo es eliminar la brecha de costos, homogeneizar las alícuotas y encarecer los aportes sociales, medida que sumaría hasta 1 punto del PBI a las arcas del Estado, pero que implicaría un fuerte golpe al bolsillo de los pequeños contribuyentes.
Además, el plan exige eliminar el gasto tributario, que se traduce en suprimir regímenes especiales, exenciones del IVA y zonas libres de impuestos. Aunque el FMI sugiere utilizar estos nuevos fondos para eliminar gradualmente tributos distorsivos como las retenciones al agro o el Impuesto al Cheque, la medida choca frontalmente con la promesa de la administración libertaria de reducir el peso del Estado sobre el sector privado.
Las escalas vigentes administradas por ARCA contemplan actualizaciones periódicas, donde la Categoría "K" marca el límite máximo de facturación anual y el precio unitario tope para la venta de productos se ubica en $466.361. Sin embargo, la presión del organismo internacional no apunta a los topes de facturación, sino al valor de la cuota mensual: el objetivo es encarecer los componentes impositivos y jubilatorios para eliminar la actual "ventaja fiscal" y equiparar los costos con los del régimen general de autónomos.