La economía argentina muestra signos concretos de estabilización. En mayo, la inflación mensual se encamina a quebrar el difícil piso del 2%, un dato clave que alimenta las expectativas positivas tanto del mercado como del Gobierno.
¿Por qué importa esto? Porque marca una desaceleración real de los precios que impacta directo en las proyecciones macroeconómicas a futuro. Este escenario de desinflación consolida la confianza financiera: las acciones locales mantienen su racha alcista y el Riesgo País logró romper la histórica barrera de los 500 puntos básicos.
El próximo gran desafío será sostener esta tendencia para que el alivio macroeconómico comience a sentirse en el bolsillo y en el consumo diario.