El tablero geopolítico global se reconfigura aceleradamente y el Mercosur ha quedado en el centro de una disputa entre potencias. Según detalló el columnista internacional Ulises Addamo en Sin Verso, Japón aceleró las gestiones para sellar un acuerdo comercial urgente con Sudamérica, apuntando específicamente a los recursos estratégicos de Argentina y Brasil para frenar el avance de China.
Petróleo, litio y la cumbre del G7
La necesidad de Tokio es apremiante. Addamo explicó que la primera ministra nipona, Sanae Takaichi, enfrenta serias amenazas de desabastecimiento. Por un lado, las crecientes fricciones con Xi Jinping ponen en riesgo la importación de minerales raros y litio, controlados casi en su totalidad por Beijing. Por otro, el prolongado conflicto en Medio Oriente amenaza directamente su suministro de crudo, región de donde proviene el 90% del petróleo que consume la fuertemente industrializada economía japonesa.
Ante esta profunda debilidad estructural, Japón ve en la Argentina a un socio estratégico vital. El interés primario se centra en el petróleo de Vaca Muerta y el enorme potencial exportador del país dentro del codiciado triángulo del litio. A cambio, el país asiático busca flexibilizar el ingreso de su poderosa industria automotriz y tecnológica al Mercosur, bloque que actualmente la castiga con un alto arancel del 35%.
Además, un histórico reclamo del proteccionista lobby ganadero japonés habría cedido, abriendo las puertas a la exportación de carne argentina y brasileña. Las bases de este ambicioso pacto bilateral comenzarán a delinearse durante la próxima cumbre del G7 en Francia, escenario donde Japón buscará reuniones clave con el presidente Javier Milei y su par Lula da Silva, consolidando una alianza que promete redefinir por completo el comercio exterior de nuestra región.