Según el último informe de Tejido Urbano, elaborado sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC (2016-2025), el país muestra una leve mejora estructural en las condiciones de vida de los aglomerados urbanos, a pesar del persistente desafío de la vivienda propia.
El estudio destaca que la calidad de los materiales de construcción alcanzó niveles de suficiencia en el 81% de los hogares. Además, se logró una reducción significativa del hacinamiento crítico, que pasó del 2,7% al 1,9% en el periodo analizado, lo que representa un alivio para miles de familias en términos de privacidad y salud.
El avance de los indicadores de base
Más allá de la vivienda, el informe resalta un salto cualitativo en la formación de capital humano. La asistencia escolar en la población de 4 a 17 años subió al 97,8%. Asimismo, el clima educativo alto y medio en los hogares aumentó del 47,2% al 65,7%, marcando un progreso sustancial en la instrucción de la población.
En cuanto a servicios, el acceso a agua de red y cloacas mostró avances, llegando al 91% y 72,9% respectivamente. Sin embargo, el mercado inmobiliario refleja un cambio de paradigma: la proporción de hogares propietarios descendió del 67,3% al 61,9%, mientras que los inquilinos crecieron hasta el 20,5%.
Esta tendencia, sumada a una baja en el acceso al gas de red (del 71,4% al 65%), marca la agenda de las reformas estructurales necesarias para consolidar el bienestar urbano.