Argentina inicia la era de los cultivos oceánicos. A través de la Fundación por el Mar, se implementa en Puerto San Julián, Santa Cruz, un sistema de "long-lines" para producir Macrocystis pyrifera. Estas macroalgas se transforman en bioestimulantes que mejoran la absorción de nutrientes en cultivos terrestres y sirven como suplemento ganadero.
El proyecto, respaldado por la UTN e INTA, busca restaurar bosques marinos (extintos en un 38% globalmente) y generar una nueva fuente de divisas mediante la producción sustentable y tecnología de vanguardia. Escuchá la columna de Martín Gastañaga en El Interactivo.