La crisis económica y la suspensión de la obra pública nacional impactan fuertemente en el sector de la construcción. Según la Cámara delegación Mendoza, la eliminación de políticas de vivienda y la falta de crédito hipotecario han obligado a empresas a frenar su actividad. Mientras las viviendas prefabricadas chinas asoman como alternativa para nichos específicos, el mercado tradicional sufre los altos costos en dólares.
Actualmente, el único sector con rentabilidad que mantiene proyectos activos es el segmento premium o de gama alta, dejando un gran vacío en la clase media.