El mercado ganadero argentino se encuentra en estado de alerta tras el rechazo de un contenedor de 22 toneladas de carne por parte de China. El motivo fue el hallazgo de cloranfenicol, un antibiótico cuya utilización en medicina veterinaria está estrictamente prohibida en Argentina desde 1988.
El consultor ganadero y Director General de la Sociedad Rural Argentina, Andrés Costamagna, explicó en el programa Sin Verso la extrañeza de este suceso que afecta la trazabilidad nacional.
Sospechas de un "falso positivo" comercial
Según detalló Costamagna, el hallazgo es estadísticamente llamativo: los inspectores chinos detectaron el fármaco en solo una de las 800 cajas que componían el cargamento. "Es un producto que no existe en el circuito veterinario local, por lo que los servicios sanitarios de Argentina, Brasil y Uruguay sospechan de un falso positivo", afirmó el especialista.
Este fenómeno suele ocurrir por el uso de reactivos vencidos o errores en los protocolos de testeo.
Sin embargo, el trasfondo podría ser económico. Costamagna vinculó esta situación con las tensiones comerciales de China, que busca proteger a sus productores locales mediante salvaguardas. Al imponer cupos y restricciones, el gigante asiático genera una inflación interna que intenta mitigar con este tipo de "alertas" sanitarias que frenan las importaciones.
Mientras se resuelve la contingencia, el experto señaló que el consumo interno en Argentina también vive su propio límite: los consumidores no convalidan precios por encima de los $20.000, obligando a la aparición de ofertas para sostener el nivel de ventas en las carnicerías.