DEBATE EN DIPUTADOS

¿Accidente o asesinato vial? La lucha de Viviam Perrone para que matar al volante deje de ser "barato" en Argentina

Viviam Perrone, referente de Madres del Dolor, expuso en el Congreso la urgencia de sancionar la ley que eleva a 12 años las penas por siniestros viales. En entrevista con Sin Verso, contó los detalles de un reclamo marcado por la tragedia.

Ciudadano.News

Por Ciudadano.News

20 Marzo de 2026 - 11:01

Para Viviam Perrone, fundadora de la Asociación Civil Madres del Dolor, no existen los "accidentes" cuando hay imprudencia manifiesta. Durante su reciente y movilizadora exposición en la Cámara de Diputados, la activista instó a los legisladores a dar el paso definitivo para convertir en ley el proyecto que ya cuenta con media sanción del Senado. Con la presencia de ministros como Luis Petri, Perrone recordó que el reloj corre en contra de las víctimas: la iniciativa corre el riesgo de perder estado parlamentario en septiembre si no se trata de forma inmediata. La activista brindó una entrevista exclusiva a Sin Verso, en la que contó todos los detalles de su lucha.

El fin de la impunidad: penas de hasta 12 años

El corazón de la propuesta legislativa busca un cambio de paradigma legal: elevar las condenas actuales, que hoy oscilan entre los 3 y 6 años, a un rango de entre 4 y 12 años de prisión para casos con agravantes. La distinción entre un accidente fortuito y un siniestro vial es la piedra angular del reclamo, entendiendo que estos últimos son evitables y se cobran la vida de entre 15 y 20 personas por día en nuestro país. "Necesitamos que matar al volante deje de ser barato", sentenció la referente, cuya lucha nació tras la muerte de su hijo Kevin Sedano, atropellado a los 14 años.

La tragedia de los Perrone es el espejo de una justicia lenta que mata por segunda vez. Viviam relató ante los diputados cómo su esposo, incapaz de procesar el dolor y la tensión del juicio, murió de un infarto apenas una semana antes de la sentencia. Este clima de indefensión se agravó cuando el propio responsable de la muerte de Kevin la contactó días antes del proceso, provocando marchas de repudio frente a su casa. Hoy, el Congreso tiene en sus manos la posibilidad de transformar ese dolor en una herramienta de cambio social definitiva.