Con la llegada de las bajas temperaturas, las clásicas copas de Malbec o Cabernet Sauvignon empiezan a compartir protagonismo con opciones más audaces.
En una reciente entrevista en el programa El Interactivo, la reconocida sommelier Marina Di Rocco explicó por qué los vinos fortificados están pisando fuerte esta temporada invernal, convirtiéndose en el secreto mejor guardado para acompañar comidas contundentes.
El renacer del Oporto y el Jerez
Para entender esta tendencia, primero hay que saber de qué hablamos. Los vinos fortificados, como el Oporto y el Jerez, se caracterizan por tener un agregado de alcohol vínico durante su elaboración.
Esto no solo aumenta su graduación alcohólica, sino que también frena la fermentación, conservando los azúcares naturales de la uva. El resultado es una bebida intensa, estructurada y con mucho carácter, ideal para entrar en calor.
Según la experta, la principal diferencia radica en su origen y perfil de sabor. Mientras que el Oporto, originario de Portugal, tiende a ser más dulce y es el aliado perfecto para postres con chocolate amargo o quesos azules; el Jerez, nacido en España, ofrece variantes más secas que maridan de manera excepcional con platos de cuchara, guisos y carnes de caza.