El turismo tradicional está cambiando de forma acelerada. Hoy, los nuevos viajeros eligen desconectarse de las playas típicas para buscar experiencias extremas que parecen sacadas de otro planeta.
Desde convivir con comunidades nómadas y cazar con águilas en Mongolia hasta desafiar olas gélidas surfeando en pleno Ártico noruego, la tendencia global se inclina hacia lo surrealista. Este fenómeno incluye recorrer hoteles de sal en Bolivia o escalar en el desierto de Chad, consolidando un mercado que prioriza la adrenalina y las vivencias únicas sobre el descanso convencional.