Marcelo Aceto, tripulante del Destructor ARA Santísima Trinidad, propone un cambio de paradigma en cómo recordamos el 2 de abril. Para el veterano, la narrativa de los "pobres chicos con frío" despoja de dignidad la entrega de quienes defendieron la soberanía argentina.
Aceto sostiene que el hambre y el frío fueron parte de un contexto extremo, pero no definen la identidad del combatiente. Su misión hoy es "malvinizar" todo el año, transformando el dolor en un mensaje de resiliencia y destacando la importancia estratégica de las islas —pesca, litio y Antártida— para las nuevas generaciones.