El turismo receptivo en Argentina atraviesa una transformación estructural. Durante 2026, el perfil del visitante extranjero se desplaza hacia un consumo premium y personalizado, priorizando la calidad sobre la masividad.
En destinos estratégicos como Mendoza y la Patagonia, el gasto diario oscila entre los USD 140 y USD 160, con estadías promedio de cuatro noches. El motor de esta tendencia es la búsqueda de experiencias exclusivas, como degustaciones privadas en bodegas boutique y guías en idioma nativo. Este segmento de alto valor agregado inyectó más de USD 3.100 millones a la economía nacional el último año.