A finales de 1816, el General José de San Martín enfrentaba un desafío logístico crítico: necesitaba suministros urgentes para el Cruce de los Andes y la capital quedaba demasiado lejos. En Círculo Político, Alejandro Álvarez, nos cuenta la historia: en una época donde el trayecto de ida y vuelta demandaba hasta 90 días, Pedro Sosa rompió toda lógica al completar la misión en apenas 41 jornadas.
Acompañado por su hermano Severino, el "Tropero" desafió caminos inexistentes y malones para traer mulas, pólvora y uniformes. Su compromiso fue tal que rechazó la recompensa económica del General, priorizando la vocación de servicio. Este esfuerzo civil fue la pieza clave que permitió al Ejército de los Andes contar con los recursos necesarios para iniciar la gesta libertadora.

