ATENTI A LA LETRA CHICA

Tasa 0% en autos: ¿oferta real o engaño oculto?

Analizamos el fenómeno del "quebranto", el costo invisible que las automotrices aplican a sus cuotas sin interés y por qué el 41% de los compradores prefiere evitar a los bancos.

Ciudadano.News

Por Ciudadano.News

21 Abril de 2026 - 17:26

En un mercado automotor saturado de promociones, la tasa 0% se ha vuelto el anzuelo principal para sostener las ventas. Sin embargo, los especialistas advierten que la gratuidad absoluta es casi un mito: detrás de la oferta se esconde el "quebranto", un cargo que actúa como un interés encubierto. Actualmente, casi la mitad de los patentamientos se cierran mediante financiación, pero el costo de estas cuotas "sin interés" suele trasladarse al precio final o compensarse con la pérdida de jugosos descuentos por pago al contado.

El quebranto: la letra chica de las automotrices

Salvo casos excepcionales y limitados como los de Toyota —que ofrece tasas puras con cupos restringidos a 12 meses—, la mayoría de las terminales aplican esquemas donde el costo financiero se redistribuye. Las cifras de relevamiento son contundentes: Volkswagen maneja quebrantos de entre 7,5% y 15%, mientras que Stellantis (Fiat y Jeep) oscila entre el 11% y 15%. En el extremo superior se ubica Honda, con recargos que pueden alcanzar el 23% sobre el monto financiado.

Pese a esta "letra chica", el consumidor prefiere las financieras de marca por sobre las entidades crediticias tradicionales. Mientras que los préstamos bancarios tienen una participación marginal del 13%, el 41% de las operaciones se realiza a través de las terminales. La razón fundamental es la previsibilidad frente a la volatilidad de los créditos bancarios, que suelen tener tasas nominales de hasta el 50% o ajustes que pueden dispararse ante cambios económicos.

En definitiva, la tasa 0% es una estrategia de marketing sumamente efectiva. El cliente no accede a un regalo, sino a una estructura de cuotas fijas y previsibles que permite ganarle a la incertidumbre. La clave para una compra inteligente no es buscar el interés inexistente, sino comparar el costo total de la operación frente a las alternativas del mercado.