El gigante chino Shein ha redefinido el consumo global bajo el liderazgo de Chris Xu, un experto en SEO y algoritmos, no en moda. A diferencia de Zara, que produce grandes volúmenes por temporada, Shein utiliza inteligencia artificial para rastrear tendencias en tiempo real y fabricar unidades mínimas.
Si el producto "pega" en redes, escalan la producción en días gracias a su red logística en Guangdong. Con un inventario no vendido de apenas el 2%, frente al 30% de la industria tradicional, la empresa ya vale 53.500 millones de dólares, desafiando incluso las críticas por su impacto ambiental.