La tradicional idea de acumular días libres para hacer un único viaje largo al año está bajo la lupa de los profesionales de la salud mental. Según la psicóloga Romina Halbwhirt, este esquema puede ser contraproducente, incrementando los niveles de estrés y el riesgo de sufrir burnout.
Estudios recientes demuestran que fraccionar los descansos en pausas breves y frecuentes genera un bienestar emocional mucho más sostenible. La clave está en no estirar al límite la resistencia física y mental, permitiendo que el cerebro se desconecte de las obligaciones laborales de forma regular antes de llegar al agotamiento crónico.