El debate sobre la legalización de los cigarrillos electrónicos divide aguas en la salud pública. Tras años de prohibición, especialistas advierten que la ilegalidad actual fomenta un mercado sin controles de calidad ni sanitarios. Hoy, los dispositivos se venden libremente, exponiendo a los usuarios —especialmente a menores— a dosis de nicotina muy superiores a las declaradas.
El neumonólogo Alejandro Chirino advirtió que el consumo de tabaco y nicotina sigue siendo un grave problema de salud pública, vinculado a enfermedades cardiovasculares, respiratorias y cáncer. Señaló que el auge del cigarrillo electrónico y el vapeo, pese a ser ilegales, está fuera de control y crece especialmente entre jóvenes. Destacó que no son inocuos, generan adicción y también afectan a terceros, por lo que consideró clave avanzar en regulaciones estrictas y prevención.
El objetivo no es promover su consumo, sino gestionar un problema que ya está instalado en las escuelas y espacios públicos. Regular el acceso surge como la única vía para frenar esta tendencia descontrolada.

