La Argentina se ubicó en el puesto 69 en el Índice de Libertad y en el 42 en el de Prosperidad durante la edición 2026 del Atlas Freedom and Prosperity Around the World. El relevamiento, elaborado por la fundación Atlantic Council, destaca que el país mantiene una estabilidad moderada, aunque todavía muestra dificultades para dar un salto de categoría global debido a debilidades estructurales en su arquitectura institucional que limitan su progreso.
El desempeño regional y las brechas internas
Con un puntaje de 68,1 en libertad y 76,6 en prosperidad, la Argentina mostró variaciones marginales respecto al año anterior. A pesar de los desafíos económicos recurrentes, el informe señala que el acceso a la educación superior y el reconocimiento de derechos civiles son los pilares fundamentales que sostienen la posición del país. No obstante, la falta de independencia judicial y la inestabilidad normativa actúan como un techo invisible para el crecimiento sostenido.
En la comparación regional, el panorama es mixto. Mientras que Chile (puesto 28) y Uruguay (puesto 35) lideran los indicadores de libertad en Sudamérica, Argentina logra superar a potencias regionales como Brasil, Colombia y México en términos de prosperidad. Esta ubicación coloca al país en un grupo de sistemas asimétricos, donde las fortalezas sociales y el capital humano no terminan de traducirse en una mejora macroeconómica sólida.
A nivel global, el ranking de libertad es encabezado por Dinamarca (91,9 puntos) y Luxemburgo, mientras que en prosperidad los líderes indiscutidos son Suiza y Noruega. El documento advierte con preocupación que la libertad política en América Latina ha sufrido un marcado deterioro en la última década, un factor que condiciona directamente el progreso económico a largo plazo de todo el bloque. Para la Argentina, el desafío reside en fortalecer la previsibilidad institucional y la seguridad jurídica para convertir su destacado sistema educativo en un motor de desarrollo definitivo.