El escenario de "dólar barato" en Argentina no es una victoria para todos. Según el economista Sebastián Menescaldi, este esquema favorece principalmente al Gobierno al mantener el carry trade y evitar la salida de divisas. También beneficia a sectores que necesitan importar insumos a bajo costo para inversiones específicas.
Sin embargo, el costo es alto: la industria exportadora —como la vitivinícola— pierde competitividad al volverse cara en dólares, comprometiendo su rentabilidad y capacidad de inversión. Con un Banco Central que sigue en niveles críticos de reservas, el analista advierte que este modelo de apreciación, usado para frenar la inflación, podría derivar en una economía mucho más "áspera" en el corto plazo.