Humberto Notti comenzó a trabajar como pediatra en 1930, dejando una huella imborrable en la provincia de Mendoza. Tras abrir su consultorio, se sumó al servicio de cirugía infantil y ortopedia del antiguo Hospital Provincial, luego conocido como Emilio Civit. Su visión innovadora lo llevó a pensar en la salud integral de los niños de una forma completamente diferente y mucho más humana.
El impacto durante la epidemia de polio
Su inmensa obra se potenció enormemente durante la epidemia de poliomielitis, una enfermedad que dejó a muchos chicos sin la posibilidad de caminar. Notti no se quedó de brazos cruzados: fue el gran impulsor de una campaña masiva de vacunación en Mendoza durante 1964.
Además, notó que los niños pasaban meses internados, perdiendo su escolaridad. Para solucionar esto, creó la escuela "Silvestre Peña y Lillo" dentro del mismo hospital, garantizando que los pequeños pacientes pudieran seguir estudiando mientras se recuperaban.
En 1934, este médico incansable viajó a Europa para perfeccionarse y fomentó la creación de trabajadores sociales en los hospitales locales. En 1991, su gran sueño se materializó cuando el hospital materno infantil adoptó su nombre. Aunque falleció un año después, hoy su figura trasciende, recordando a aquel hombre que, incluso de madrugada, atendía casa por casa a quienes no tenían dinero para curarse. En la actualidad, su histórica y enorme mansión en calle Bandera de los Andes sigue en pie, siendo un símbolo tangible de su inmenso legado.