Mientras gran parte del planeta se rinde ante el uso intensivo del aire acondicionado para combatir el calor extremo, China comenzó a probar un sistema que parece sacado de una película de ciencia ficción. En la ciudad de Yuncheng, rascacielos residenciales liberan densas nubes de niebla artificial desde sus azoteas para enfriar vecindarios enteros de forma masiva y económica.
El debate por el consumo de agua y el ahorro de energía
Según informó Fernando García en El Interctavio, detrás de esta imponente postal, se esconde una tecnología de boquillas de alta presión que expulsan microgotas de agua. Estas gotas se evaporan de inmediato al contacto con el aire caliente, absorbiendo el calor ambiental de manera instantánea y logrando reducir la temperatura de la superficie entre cinco y ocho grados en apenas minutos sin llegar a mojar a los peatones. El mecanismo se activa de manera automática mediante sensores avanzados cuando la temperatura supera los 35 grados en el ambiente.
Aunque la nebulización ya se emplea en menor escala, la innovación de este experimento radica en climatizar el espacio urbano directamente desde su infraestructura edilicia. Sin embargo, el método ya encendió una fuerte polémica entre científicos y ecologistas. Quienes lo cuestionan advierten sobre el impacto en el consumo de agua en regiones del norte donde el recurso es escaso en verano. Por el contrario, los defensores del proyecto aseguran que el gasto hídrico es mínimo por la rápida evaporación de las microgotas y destacan que consume mucha menos energía eléctrica que los acondicionadores de aire convencionales. Así, el gigante asiático plantea un nuevo paradigma de adaptación urbana que podría marcar el camino de las metrópolis del mañana.