DUELO NACIONAL

Murió Taty Almeida: su historia, su hijo Alejandro y el lazo con el Mundial

Tras la muerte de la histórica presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora a los 95 años, su legado revive a través de la memoria de su hijo Alejandro y un cruce inolvidable.

Ciudadano.News

Por Ciudadano.News

15 Junio de 2026 - 07:44

Murió Taty Almeida: su historia, su hijo Alejandro y el lazo con el Mundial.

La muerte de Taty Almeida a los 95 años conmovió a la sociedad argentina, marcando el fin de una era para las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Nacida en el seno de una familia de fuerte tradición militar, su vida cambió drásticamente el 17 de junio de 1975, cuando su hijo Alejandro Martín Almeida, un estudiante de Medicina de 20 años y militante del ERP, fue secuestrado y desaparecido por la Triple A, durante la presidencia de Perón. Aquella desgarradora pérdida empujó a una maestra y ama de casa a romper su "burbuja" conservadora para transformarse en una de las mayores guardianas de los derechos humanos.

El recuerdo de Alejandro y un cruce histórico en pleno Mundial

Alejandro trabajaba en la agencia Télam y en el Instituto Geográfico Militar antes de pronunciar su último "esperame, ya vengo". Taty, quien desconocía la militancia de su hijo, inició una búsqueda incansable que la llevó a distanciarse de su entorno y unirse a las Madres en 1979. Años más tarde, en 1986, lideró la creación de la Línea Fundadora, promoviendo un camino de diálogo, pluralismo y apoyo constante a la justicia a través de los juicios de lesa humanidad.

Su trayectoria también estuvo marcada por puentes inesperados con el deporte masivo. Durante un emotivo encuentro que unió la memoria con el fútbol, Taty se entrevistó con Julio Ricardo Villa, campeón del Mundial 1978. En esa emblemática reunión, reflexionó sobre cómo sus hijos la habían "parido" a una nueva conciencia social. Hasta sus últimos días, la dirigente anheló hallar los restos de Alejandro, cuyo legado inmortalizó al publicar un libro con los poemas que el joven dejó guardados en su agenda. Su partida deja un vacío inmenso, pero su pañuelo blanco seguirá siendo un símbolo eterno de justicia.