El consumo de almohadillas de nicotina se ha convertido en una alarmante tendencia entre los más jóvenes. Promocionadas como una alternativa "limpia" y moderna al cigarrillo tradicional, estas pequeñas bolsas se colocan entre la encía y la mejilla para que la mucosa absorba la sustancia directamente al torrente sanguíneo.
Una trampa de la industria
En diálogo con el programa El Interactivo, el doctor Esteban Piacenza, especialista en terapia intensiva y neumonología, derribó el mito de que estos productos son inofensivos. "Es una forma diferente de incorporar nicotina al organismo, no es menos nocivo", aseguró el profesional. Aunque no hay combustión ni humo, los efectos cardiovasculares son severos.
Piacenza detalló que la absorción de nicotina en estas concentraciones favorece la disfunción endotelial y aumenta significativamente el riesgo de hipertensión, infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares (ACV). A nivel local, el contacto permanente de la bolsa con la mucosa provoca gingivitis, mal aliento, periodontitis e incluso lesiones preneoplásicas.
Lejos de ser una herramienta para dejar de fumar, la industria tabacalera utiliza estos parches con saborizantes para captar a nuevos consumidores. "Van primero a este consumo, se hacen adictos a la nicotina, y de ahí a fumar un cigarrillo hay un paso", advirtió el especialista. La nueva resolución que permite su comercialización en el país abre la puerta a que el producto llegue a las aulas y lugares de esparcimiento con total facilidad, convirtiendo a adolescentes sanos en futuros pacientes de riesgo.