La Copa del Mundo 2026 no solo despierta pasión futbolística, sino también una grave preocupación ecológica. Según advirtió la especialista Verónica Ramos, cada partido del torneo genera toneladas de residuos plásticos de un solo uso que terminan formando verdaderas montañas de basura en los estadios y sus alrededores.
El consumo masivo de botellas, vasos y envoltorios durante los 90 minutos de juego representa un desafío crítico para la gestión de residuos urbanos. Para las generaciones jóvenes, este impacto ambiental enciende las alarmas sobre la necesidad urgente de implementar medidas de reciclaje y reducir la huella de carbono en los megaeventos deportivos globales.