El escenario financiero para el sector privado argentino enciende fuertes alarmas tras confirmarse que la morosidad en las empresas experimentó un salto sumamente preocupante durante el último año. Según los últimos reportes del sistema financiero, casi 22.000 compañías llegaron al nivel más crítico de deuda, una cifra alarmante que refleja las serias dificultades para afrontar los compromisos crediticios y sostener la cadena de pagos diaria. El índice de atrasos severos, considerado irrecuperable por las entidades, pasó de afectar apenas al 0,9% del total de las firmas a alcanzar un 3,1% en términos interanuales, marcando un deterioro abrupto y contundente en las hojas de balance corporativas.
El mapa de las provincias más castigadas por la deuda
El impacto de este ahogo financiero no se distribuye de manera uniforme a lo largo del territorio nacional. Las economías regionales enfrentan realidades dispares, pero algunas zonas muestran índices de mora que superan ampliamente la media país. La provincia de La Rioja se ubica al frente de este ranking negativo, seguida de cerca por jurisdicciones como San Juan y Chaco, territorios donde el entramado productivo y comercial ha sentido con mayor crudeza el impacto de la contracción económica general.
Por otro lado, los distritos con mayor diversificación y peso industrial, como Buenos Aires o Córdoba, también muestran evidentes signos de tensión, aunque logran amortiguar parcialmente la caída. Sin embargo, la constante acumulación de deudas en la categoría de riesgo máximo sigue siendo el principal dolor de cabeza para las entidades bancarias, que ven cómo se deterioran sus carteras comerciales.
Expertos financieros advierten que, de no lograrse una rápida inyección de liquidez, el riesgo de quiebras y parálisis productiva podría acelerarse drásticamente, golpeando el empleo formal en el corto plazo.