El barco Mary Celeste fue encontrado navegando a la deriva en el Atlántico, con su carga intacta y sin señales de violencia, pero sin un solo tripulante a bordo. La repentina desaparición del capitán Benjamin Briggs, su familia y el resto de la tripulación sigue desconcertando a investigadores.
Las pericias modernas apuntan a accidentes originados por vapores de alcohol inflamable o a un plan de rescate fallido para cobrar el seguro marítimo. Más de un siglo después, cuenta Alejandro Álvarez en su columna, el destino de las diez personas a bordo se mantiene como un caso abierto y uno de los naufragios más estudiados.