La Dirección General de Escuelas (DGE) de Mendoza actualizó sus protocolos para enfrentar incidentes complejos, como amenazas de bomba o presencia de armas. Según Carina Gannam, titular de Acompañamiento Escolar, estos simulacros no buscan generar pánico, sino entrenar la evacuación y proteger la integridad física y emocional de la comunidad educativa.
La medida surge tras una serie de amenazas en baños escolares que imitan tragedias internacionales. Un punto clave es la responsabilidad parental: el Estado demandará civil y penalmente a los padres por los costos operativos de las falsas alarmas, buscando restaurar el orden y la autoridad pedagógica en las aulas.