El sistema penitenciario de Mendoza registra una baja en la reincidencia de agresores sexuales gracias a la Dirección de Agresores Sexuales (DAS). Este programa, activo desde 2012, implementa terapias especializadas de hasta tres años para internos con condena firme. El tratamiento es voluntario y exige que los participantes reconozcan su responsabilidad y el daño ocasionado. A través de dinámicas grupales, el plan trabaja en el autocontrol, la empatía y la gestión de impulsos sin recurrir a métodos químicos invasivos. Con más de 200 casos abordados, la iniciativa demuestra que la intervención profesional estratégica en contextos de encierro ofrece respuestas efectivas a una demanda social clave.