El mercado inmobiliario de Mendoza atraviesa una paradoja inédita. Según explicó Silvio Gigli, presidente del Colegio de Corredores Públicos Inmobiliarios (CPIM), la oferta de propiedades creció un 400% tras la derogación de la antigua ley. Sin embargo, este aumento no garantiza el acceso a la vivienda.
El directivo señaló que los sueldos deprimidos y los altos requisitos financieros son hoy el principal obstáculo. Aunque los precios de los alquileres tienden a estabilizarse o bajar cuando no son competitivos, los inquilinos no logran calificar frente a un costo de vida y tarifas en ascenso. La normalización del sector depende ahora de una mejora en el poder adquisitivo.