Marlene Lobos regresó al Hospital Luis Lagomaggiore con una herida que lleva abierta más de tres décadas. En 1988, dio a luz a dos mellizos sanos, pero minutos después de ser trasladados a neonatología, le informaron que ambos habían fallecido. Sin embargo, nunca le permitieron ver los cuerpos ni le entregaron documentación fehaciente, iniciando una sospecha de apropiación de bebés en democracia que hoy llega a la Justicia mendocina con nuevas pruebas y esperanza.
El desgarrador pedido de ropa y pañales
El relato de Marlene es escalofriante y revela una posible maniobra de engaño: tras la supuesta muerte, el personal del hospital le solicitó la ropa y los pañales de los niños, bajo el pretexto de que serían necesarios para disponer de ellos en una fosa común. "En ese momento de dolor no nos dimos cuenta de que si estaban muertos, no necesitaban pañales", confesó la mujer. Esta inconsistencia es el eje central de la denuncia que sugiere que los niños habrían sido entregados con vida a otras familias.
Actualmente, el caso ha tomado un nuevo impulso gracias al Registro Provincial de Búsqueda de Identidad de Mendoza. Se ha procedido a la toma de huellas genéticas de Marlene para cruzarlas con la base de datos nacional e internacional, una tecnología que no existía cuando ocurrió el hecho. Acompañada por el colectivo Mendoza por la Verdad, Lobos busca respuestas sobre el destino de sus hijos, quienes hoy tendrían aproximadamente 38 años. Esta investigación busca destapar una posible red de tráfico de niños en nosocomios públicos mendocinos durante los años 80. La esperanza de Marlene sigue intacta: "Voy a luchar hasta el último día de mi vida para saber la verdad", sentenció con firmeza.