La abogada Mariana Gallego advirtió sobre la falta de formación especializada en los juzgados de familia tras la trágica muerte de Ángel. Según la experta, el sistema falla cuando los peritos ignoran señales de alerta críticas, como el llanto o el rechazo de un niño, por carecer de una perspectiva psicojurídica adecuada.
Aunque la Ley Lucio exige capacitación obligatoria para funcionarios, en la práctica muchos informes técnicos se aceptan como "palabra santa" sin ser cuestionados. Gallego señala que la obstrucción vincular es una forma de maltrato invisibilizada que, sumada a la ausencia de una escucha activa por parte de los jueces, desprotege a los menores en situaciones de alta vulnerabilidad.