Un jurado en Los Ángeles dictó un fallo sin precedentes contra Meta y YouTube, responsabilizándolos por los daños psicológicos sufridos por una joven de 20 años. La demandante, usuaria desde los 6 años, demostró que el diseño de estas plataformas le provocó adicción, ansiedad y dismorfia corporal debido al uso constante de filtros.
Lo relevante de esta condena no es el contenido, sino que la justicia apuntó directamente al "diseño adictivo" del producto, como el scroll infinito y la reproducción automática. Este hito legal marca un antes y un después, comparándose ya con las históricas regulaciones que transformaron la industria del tabaco.