En Mendoza, la brecha de precios entre los combustibles tradicionales y el gas natural comprimido ha generado un cambio drástico en el comportamiento de los consumidores. Ante las constantes subas en el precio de la nafta, los conductores mendocinos están volviendo a considerar al GNC como la alternativa más rentable para proteger su economía personal y profesional.
Un ahorro mensual que acelera el recupero
Hugo Lamy, referente del sector, confirmó que las consultas para la conversión de vehículos crecieron entre un 40% y 50% en las últimas semanas. El incentivo es puramente económico: el ahorro actual se estima en un 70% respecto al combustible líquido, marcando uno de los diferenciales históricos más altos de los últimos años. Esta situación ha empujado incluso a quienes mantenían ahorros guardados a invertirlos en equipos de gas para frenar el impacto inflacionario.
Un caso emblemático analizado por especialistas es el de los conductores de aplicaciones de viaje. Un chofer con alta rotación puede lograr un ahorro diario de $30.000, lo que representa una ganancia indirecta de $900.000 mensuales. Teniendo en cuenta que un equipo de quinta generación —importado y de alta calidad— ronda los $1.650.000, el retorno de la inversión se completa en apenas un mes y medio de trabajo.
Actualmente, el mercado ofrece diversas facilidades de pago, incluyendo planes de 12 y 24 cuotas, además de financiación bancaria. A pesar de que los intereses financieros siguen siendo un desafío, la demanda no se detiene. La expectativa es que, si las tarjetas de crédito reducen sus costos, el sector experimente un boom de conversiones sin precedentes en el corto plazo, mientras los talleres ya operan con capacidad casi completa.