Ubicado a solo dos kilómetros de la emblemática Ruta 40, el Fuerte San Carlos se mantiene como un testigo silencioso del origen de Mendoza. Construido en 1772 para proteger a las colonias, este sitio fue el escenario de una de las jugadas maestras del General San Martín: un encuentro diplomático con los caciques pehuenches que sirvió de distracción estratégica para los realistas durante la campaña libertadora.
Hoy, convertido en Museo Histórico Regional y Monumento Nacional, el predio ofrece un recorrido por maquetas y documentos originales. Es una parada obligatoria en el Valle de Uco para descubrir cómo se forjó la identidad de la región.