Lo que durante años fue considerado el fósil de pulpo más antiguo del mundo ha sido despojado de su Récord Guinness. Una investigación liderada por Thomas Clements, zoólogo de la Universidad de Reading, determinó que los restos pertenecen en realidad a un nautilo.
El descubrimiento fue posible gracias al uso de tecnología de electrones, que permitió identificar dientes internos en el fósil, una característica incompatible con la anatomía de los pulpos. Tras este hallazgo, la ciencia busca ahora al verdadero poseedor del título, mientras el famoso fósil continúa atrayendo visitantes bajo su nueva identidad.