La industria automotriz atraviesa un cambio de paradigma que pone en jaque a los gigantes tradicionales. Jim Farley, CEO de Ford, sorprendió con un giro estratégico: tras defender el proteccionismo, ahora propone alianzas con fabricantes chinos.
El motivo es la pérdida de competitividad frente a BYD, que ya superó a la firma estadounidense en volumen global.
Según Fernando García en El Interactivo, la clave reside en el dominio asiático sobre las baterías y los bajos costos de producción. Para Ford, el dilema es adaptarse o morir: aliarse con el competidor para integrar su tecnología o arriesgarse a desaparecer en la nueva era eléctrica.