Victoria
El fin de la inflación galopante impone un fuerte choque cultural en el sector corporativo argentino. Durante décadas, una parte considerable del empresariado estructuró sus ganancias sobre la base de la especulación de precios y la devaluación constante. Con la drástica desaceleración de los precios y la estabilidad cambiaria actual, ese modelo de supervivencia quedó obsoleto. El verdadero desafío para las pequeñas, medianas y grandes empresas ya no es adivinar el valor del dólar mañana, sino aprender a competir bajo reglas normales. Quienes basaban su rentabilidad en el desorden macroeconómico ahora deben reconvertirse hacia la productividad real para subsistir.