Vivir solo en Argentina se ha transformado en un desafío de ingeniería financiera. El aumento de expensas, servicios e impuestos hoy pesa más que el canon del alquiler, obligando a los sub-30 a reformular su independencia. La tendencia actual marca un retorno al modelo de vivienda compartida: amigos, hermanos o desconocidos que unifican ingresos para costear departamentos más amplios.
Otra clave es el auge de edificios con áreas de coliving y coworking, donde se reducen los metros cuadrados privados para prorratear gastos fijos. Priorizar zonas periféricas y sacrificar amenities de lujo son las nuevas reglas para no postergar la salida del hogar familiar.