El impacto de la crisis climática suele medirse por la temperatura global o la contaminación del aire, pero existe una amenaza invisible que pone en riesgo a todo el planeta.
En su columna para el programa Sin Verso, el periodista Fernando García analizó la reciente alerta lanzada por científicos de la Universidad de California San Diego: el agua de la Tierra está perdiendo oxígeno a un ritmo preocupante, afectando gravemente a océanos, ríos y lagos.
Una amenaza invisible para los ecosistemas globales
La desoxigenación acuática surge principalmente de la eutrofización, un proceso derivado del uso excesivo de fertilizantes agrícolas con nitrógeno. Estos nutrientes generan una proliferación masiva de algas que bloquean la luz solar y, al morir, consumen grandes dosis de oxígeno durante su descomposición.
A este cuadro se suma el calentamiento global, ya que el agua tibia retiene menos gas disuelto, y las obras de infraestructura como represas, que alteran la circulación natural.
Las consecuencias trascienden a las especies marinas: altera el ciclo del carbono y debilita la capacidad de los océanos para regular el clima. Ante este preocupante escenario, los investigadores proponen incorporar el oxígeno acuático como el décimo límite planetario, sumándose a los nueve indicadores que marcan el margen de seguridad de la Tierra, de los cuales siete ya fueron sobrepasados.
Monitorear este factor de manera urgente resultará crucial para evitar un punto de no retorno ambiental.