El Día de la Milanesa se celebra cada 3 de mayo en Argentina, una fecha que ya es inamovible en el calendario gastronómico nacional. Aunque parezca una tradición de siglos, este festejo nació en 2011 de forma espontánea gracias a un grupo de fanáticos en redes sociales que buscaron homenajear a este ícono de nuestra identidad.
Del Imperio Romano a la mesa de los argentinos
Pese a que la sentimos propia, la milanesa tiene raíces europeas. Los registros más antiguos datan del siglo XI en la ciudad de Milán, donde se servía un plato llamado "lombolos cum panitio". Siglos más tarde, el cocinero Bartolomeo Scappi perfeccionó la técnica de la fritura, pero fue la gran ola migratoria italiana de finales del siglo XIX la que introdujo la receta en nuestras tierras.
En Argentina, el plato evolucionó desde la clásica cotoletta hasta variantes únicas como la milanesa a la napolitana, creada accidentalmente en una fonda frente al Luna Park. Hoy, ya sea de nalga, lomo, pollo o incluso opciones vegetarianas, la milanesa representa un vínculo emocional inquebrantable. Se estima que en el país se consumen millones de porciones anualmente, consolidando este plato no solo como una comida, sino como un patrimonio cultural que une a las familias en cada almuerzo dominical.