El auge de las redes sociales y el fenómeno del FOMO empujan a miles de viajeros hacia destinos tradicionales que hoy sufren una severa saturación. Emilia Iglesias muestra postales icónicas como Santorini, la Riviera Maya o París en verano se traducen frecuentemente en tarifas elevadas, temperaturas extremas y extensas filas que empañan la experiencia.
Frente a este escenario, emergen alternativas "infravaloradas" capaces de superar las expectativas con costos notablemente inferiores. Destinos como Omán, con playas vírgenes y desiertos imponentes, o Camboya, que alberga el asombroso complejo de Angkor Wat, se consolidan como las grandes sorpresas para quienes buscan autenticidad y descanso sin multitudes.