A 50 años del golpe militar, Mendoza reafirma su compromiso con la memoria a través del arte. Dede Bonoldi, artista y hermana de un desaparecido, lidera el "Colectivo Mural por la Memoria", una obra que transforma el espacio público en un santuario de identidad.
El mural, compuesto por 700 piezas de cerámica creadas por vecinos y escuelas, es una construcción permanente. Según Bonoldi, este hecho colectivo es vital para procesar la desaparición de sus familiares, un dolor que define como "incertidumbre absoluta".
La obra destaca por su respeto social: en 20 años jamás fue vandalizada, demostrando que la memoria, cuando es compartida, se vuelve intocable.