Una investigación publicada en la prestigiosa revista Information Systems Research reveló que bastan solo cinco publicaciones similares en las redes sociales para que una persona comience a formar una opinión sólida sobre un tema del que no sabe absolutamente nada. El estudio, difundido por la agencia de noticias científicas de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), demostró que la mente humana es altamente vulnerable a la velocidad del consumo digital.
El poder de la repetición sobre la verdad
Para llegar a esta conclusión, un equipo internacional de científicos diseñó entornos controlados simulando plataformas como Instagram. En lugar de utilizar temas polarizantes como la política o el fútbol, recurrieron a conceptos médicos poco conocidos, como el nervio mentoniano, para observar el nacimiento de una postura desde cero.
Los resultados fueron contundentes: tras ver el quinto posteo con una misma explicación, los participantes ya sentían que tenían una postura definida. Lo más alarmante es que, en esta primera etapa, no importó si la información era verdadera o falsa. El cerebro asimiló el mensaje simplemente porque el contenido era repetitivo, coherente y fácil de entender, sin buscar fuentes confiables.
Este fenómeno actúa como un filtro invisible. Una vez que se instala esa primera impresión, el usuario tiende a aceptar de forma automática cualquier posteo posterior que coincida con lo que ya empezó a creer, ignorando correcciones futuras. Por ello, los expertos advierten que no alcanza con desmentir las noticias falsas cuando ya se viralizaron. La clave radica en que las plataformas actúen antes, jerarquizando fuentes oficiales y alertando sobre datos dudosos antes de que la desinformación gane la carrera por nuestra mente.