Adquirir un vehículo usado requiere mucho más que disponer del dinero para la compra; el proceso de transferencia y la verificación de la documentación son pasos críticos que pueden definir el éxito o el fracaso de la inversión. Mariela Nicoli, especialista en trámites de automotores, advierte sobre las diferencias reales de costos, los mitos de la precarga digital y los peligros de operar en la vía pública.
La brecha entre un auto nacional y uno importado
Una de las dudas más frecuentes entre los compradores radica en el costo de los aranceles según el origen del vehículo. "Entre un auto nacional y uno importado puede haber una diferencia de hasta un 30% en el costo de la transferencia", afirma Nicoli. Aunque aclara que "los trámites son básicamente los mismos, lo que cambia es el valor que paga el vehículo importado", puntualmente debido a un sellado registral más alto y una mayor cantidad de documentación complementaria a presentar.
Para tener una noción clara del presupuesto necesario, la especialista aporta una regla de cálculo general basada en los valores de mercado vigentes: "Para un auto de alrededor de 10 millones de pesos, la transferencia puede representar entre un 6% y un 7% del valor total del vehículo", detalla, incluyendo la verificación y el resto de los aranceles.