Mendoza enfrenta una crisis hidrocarburífera sin precedentes. Por primera vez en décadas, la producción cayó entre un 10% y 11% durante el primer trimestre de 2026, perforando el piso histórico de 2004. El escenario se agravó tras la salida de YPF de los yacimientos convencionales y la parálisis en áreas de extracción tradicionales.
Para el gobierno de Alfredo Cornejo, el impacto es doble: la pérdida de ingresos fiscales —históricamente superiores a la vitivinicultura— y el encarecimiento de los combustibles locales. La urgencia ahora se centra en nuevas licitaciones y la reactivación del sector sur de Vaca Muerta para recuperar el terreno perdido.