Acceder a la vivienda propia en Argentina vuelve a ser una posibilidad real mediante los créditos UVA. Con una inflación que comienza a desacelerarse, estos préstamos se posicionan como una alternativa competitiva frente a los alquileres, que también ajustan por precios.
Según la tributarista Elisabet Piacentini, la clave reside en la sustentabilidad: los bancos permiten que la cuota no supere el 25% de los ingresos familiares, y existe la posibilidad de sumar codeudores para calificar. Aunque requieren un ahorro previo del 20%, expertos aseguran que la morosidad histórica es menor al 1%, lo que derriba el mito del riesgo sistémico y alienta la inversión en ladrillos.